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ACTUALIDAD __________
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Nº 5014702.
 
_______________________________________ Editorial
 
Cuando comer es todo un desafío
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El costo de vida de los argentinos sigue en alza. Así, el incremento del precio de los alimentos que se ha vuelto la preocupación para las mayorías y tema recurrente de charla en todas las clases sociales. ¿Cómo se organizan las familias? Cocinar siempre y buscar precios ya no alcanza. Ahora, hay agenda para aprovechar descuentos y cupones, organización para ir al mercado central y al mayorista. Pedir delivery y comer afuera, no están en la lista. 

    Desesperanza, no poder planificar, sensación de asfixia, desaliento. Eso es lo que sienten millones de argentinos cada vez que ven los números de costo de vida en general, y del valor de los alimentos en particular. Y es que en lo que va del año, la inflación acumulada fue del 20% al mes de Junio,  que es la última publicación del índice de precios al consumidor (IPC). 

   El costo de la Canasta Básica Total (CBT) registró en junio pasado un incremento del 3,3%, por lo que una familia tipo - compuesta por dos personas adultas y dos niños- necesitó $ 19.732 para no caer debajo de la línea de la pobreza. El equivalente a dos salarios mínimos que hoy está en 9.500 pesos. 

Ahora bien. Los números dicen, pero no explican. 

   La clase trabajadora asiste, por estos días, a una notable pérdida del poder adquisitivo, producto de la creciente inflación y la escalada del dólar, que deprimen su poder de compra y aniquilan la capacidad de ahorro. Los bolsillos se siguen ajustando, y ahora para alimentarse, pagar servicios, transporte, alquiler y comprar alguna vestimenta, una familia tipo, padres con dos hijos necesitan-claro está- más que un salario. Incluso más que un salario cada uno de los jefes de hogar.

Pero entonces cómo hacen las familias en este contexto de caída de los ingresos y crecida de los precios para afrontar los gastos de comida del hogar. Muchas ya recurren al mercado central, utilizan los descuentos de los bancos en débito y crédito; reemplazan carne vacuna por pollo o cerdo, y siempre, siempre, buscan precios. Los que compran todo en el súper ya son privilegiados o por el contrario, los que pasaron de usar la tarjeta para combustible y bienes de lujo, a pasarla en el posnet para llenar la heladera sin otra alternativa. 

El buscador de precios 

    En La Plata, hace tiempo que se empezaron a ver las familias comprando en el principal mayorista de la Avenida 520. La playa de estacionamiento pasó de tener mayoría de camiones y camionetas de pequeños comerciantes, a estar minada de autos particulares, incluso muchos de alta gama: una fotografía impensada tiempo atrás.

Los bolsones de frutas y verduras de estación que algunos grupos ofrecen directos del productor al consumidor por 180 pesos, son una alternativa que crece con el correr de los meses, ya que elimina los intermediarios y se entregan a domicilio. Generalmente consta de 3 tipos de frutas y 6 de verduras.  

Del asado al guiso

   Días pasados, se conoció que el gasto de comida o para “hacer mercado”, como dicen en el Caribe, una familia tipo necesitó en julio 16.800 pesos. El número es sin contar perfumería, bebidas alcohólicas, productos de limpieza y otros gastos como reponer lámparas. 

A modo de referencia, otro dato interesante es de los conocidos viáticos que otorgan las empresas a sus trabajadores que salen de la ciudad para realizar las tareas. 1000 pesos por día y por trabajador da el promedio de los más bajos: $200 para desayuno, $300 para almuerzo, $200 en la merienda y $300 para la cena. Esa es la base. 

Más allá de los números, el golpe se siente en la clase media y se nota en los cambios de “menú” de las reuniones entre amigos y familiares. Ezequiel Jauregui, tiene 35 años y es  empleado del Servicio Penintenciario Bonaerense y realizador audiovisual en la productora Panal Group. Cocina todos los miércoles para una peña que hace con 8 amigos. “El año pasado era siempre asado ó vacío a la parrilla. Hoy hacemos algún corte de cerdo al disco, pollo o algún guiso aprovechando el invierno”, asegura y remata: “Postre olvidate y bebida buscamos precios ó cada uno lleva un vino”. 

Familias y parejas sacan cuentas

   Las familias “tipo” consultadas, con padres y dos hijos adolescentes, aseguran gastar entre 22 y 25 mil pesos mensuales; mientras que el promedio de una pareja ronda los 9 mil pesos al mes. A 302 kilómetros de La Plata, en la localidad de Azul, Mario y Elina - una pareja sin hijos-  gasta 9.300 mil pesos entre supermercado, verdulería y pollo.  Más cerca, en el barrio porteño de Boedo, Malvina y su pareja Andrés hacen un fondo común de 4 mil pesos cada uno, y con eso van al mercado Central de Buenos Aires. “Más allá de ese fondo de 8 mil, gastamos algo más aparte en locales del barrio, a lo que habría que sumarle bebidas alcohólicas y la comida de los dos gatos”, cuenta Malvina. 

Victoria y Eduardo viven en Punta Lara y tienen unos 6 mil  pesos en promedio. “Son unos 1000 pesos de secos entre arroz, fideos, conservas, 2500 de carne y verduras en el mercado central regional y otros $ 2000 que se vamos sumando de verduras y otros productos de almacén”, asegura Victoria y concluye: “No comemos galletitas, no tomamos gaseosas, ni golosinas, ni snacks y poco lácteo, eso es importante.”  

Comedores explotados

  Mientras tanto, los comedores no dan abasto y llevan varios meses de una creciente demanda en las porciones. Según relatan algunos referentes territoriales y políticos que trabajan y recorren periódicamente los barrios del distrito capital de la provincia de Buenos Aires, existe un fenómeno que no se veía antes: muchas familias de clase media o que se las arreglaban solas, empezó a mandar a las copas de leche y comedores a sus hijos ya que no les alcanza para darles las dos comidas. Pero ahora, va el dato duro: muchos de esos padres tampoco tienen para ellos, pero les da vergüenza sentarse en la mesa del comedor. De a poco, y si las cantidades lo permiten, algunos se quedan, o se llevan una vianda. 

Días pasados, el Indec difundió otra cifra alarmante en ese sentido: los precios mayoristas tuvieron en julio un alza del 4,7% y acumularon un aumento del 47,1% en un año, lo que suma más presión a la inflación minorista. 

   Entretanto, el Gobierno Nacional no encuentran el equilibrio en donde va a estar el dólar, y los empresarios suben los precios a raíz de la devaluación, y solo ofrecen 3,6,12 y 18 cuotas para “consumir más”, al tiempo que la clase trabajadora cae en el desaliento con la preocupante sensación de no llegar a fin de mes y el desafío de poder siquiera alimentar a la familia sin endeudarse.  

Por Manuel López Melograno 



 
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| Agosto de 2018 | Edici├│n Nº 30.
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