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ACTUALIDAD __________
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Registro de Propiedad Intelectual
Nº 5014702.
 
_______________________________________ Editorial
 
Esclavos modernos
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Toda la historia de los trabajadores involucra la lucha por mejores condiciones, el esfuerzo desde la época de los esclavos pasando por los siervos a los trabajadores de hoy… Hoy con más obligaciones y menos derechos, trabajadores inestables que deben naturalizar la incertidumbre de la economía y la política ¿Qué hay de fondo tras estas acciones? ¿Cuál será el futuro de estos trabajadores contratados y del sistema previsional? ¿Cuál será el futuro de los sindicatos? Muchos interrogantes de problemáticas que van a afectar el modo trabajo, la vida y sobre todo la llegada a la tercera edad.
 En búsqueda de mejores condiciones laborales mucha sangre fue derramada en las huelgas, revueltas, manifestaciones, y hasta lograron unirse sectores con ideologías diferentes. En Argentina el movimiento obrero  pasó por varias etapas y logró fortalecerse entre 1943-1955  cuando apoyado en el paradigma de “Justicia social” se consagraron los derechos del trabajador.
 ... Condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática  son conquistas sociales que persisten pero que resultan una variable difícil de sostener en un modelo económico neoliberal.  

 Actualmente el trabajador está protegido por la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y el derecho individual del trabajo que es el que presta su actividad personal en relación de dependencia. Los empleados públicos del Estado provincial tienen conducido su régimen previsional con el  IPS, creado en los años de la gobernación peronista de Domingo Mercante, tiene como principios fundamentales la independencia financiera y el autosostenimiento. Algo que se viene cumpliendo salvo excepciones. Sin embargo,  en la actualidad el gobierno provincial congeló el ingreso al Estado para achicar el gasto público,  y quienes accedieron a un cargo en la administración provincial lo hicieron través de  la figura de trabajador autónomo  y de “contrato de  trabajo y locación de servicios”. Un  autónomo es titular de CUIT, debe cumplir sus obligaciones tributarias y previsionales emitiendo facturas por el servicio prestado, en esta locación de servicio no hay relación de dependencia. ¿Qué implica esta condición?
Esto no sólo afecta la actividad profesional, sino que también produce  el desvío de fondos profesionales que no van al IPS (sistema provincial), porque los monotributistas, trabajando para la provincia su contribución jubilatoria la hacen al ANSES. Por lo tanto hay un desvío de fondos previsionales que no van donde corresponde y también se pone en riesgo el equilibrio del sistema previsional.
¿Qué  tienen en común el esclavo el siervo y el trabajador contratado por el Estado? El esclavo  carece de libertad y derechos propios y está sometido al dominio de su dueño, es decir, que éste era una  herramienta, una mercancía más cuya función era producir y que como un objeto se podía comprar y vender. Por su parte, el siervo, si bien era libre,  era servil a su señor con el que establecía un vínculo social cuya fidelidad era retribuida.   
  De manera similar, el trabajador u obrero actual esta desahuciado, al igual que  el esclavo no tiene esperanza o como el siervo está atrapado en relación a su señor feudal. El contratado monotributista  es un  trabajador inestable y descartable ejerce determinada función sin ser parte fraterna del lugar que ocupa en el Estado.

La agonía de los sindicatos

 
El artículo 14 Bis de la Constitución Nacional establece: “… queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo, recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social que tendrá carácter de integral e irrenunciable…”
El motor  del derecho de los trabajadores  es el paradigma de la justicia social que se expresó y expresa en un modelo de organización del movimiento obrero basado en el otorgamiento de la personería gremial y el reconocimiento por el Estado a un sindicato único por rama de actividad, complementado con el establecimiento legal de los Convenios Colectivos de Trabajo que, al ser aplicables a afiliados y no afiliados, ratifica el papel central de los sindicatos.

 En efecto, sumado a la defensa de los derechos laborales y la representación sus integrantes, los sindicatos tienen el objetivo de desarrollo social promovido en la conformación de obras sociales, planes de vivienda, capacitación, turismo, instituciones de crédito y financiera (entre otras acciones). Pero, ¿Qué pasa con el trabajador monotributista que presta servicios al Estado?  Lo que ocurre es que no se puede afiliar al sindicato del área donde trabaja, por lo tanto queda  restringida su representación, participación activa y acceso a los beneficios sociales en la organización gremial. Además al no ser un trabajador dependiente de su empleador por ejemplo: “gobierno provincial”  no accede a la obra social  (como el resto de los trabajadores de planta)  un condicionante  más que se suma a su situación de trabajador precario.
 El rol de los sindicatos y su continuidad están en juego,  en este momento están amenazados los derechos sindicales,  manchados con  campañas mediáticas en contra  que atacan la credibilidad y el  prestigio de sus dirigentes; el punto preocupante es que al no ingresar trabajadores a planta permanente, cada vez será menor la cantidad de empleados efectivos y consecuentemente la cantidad de afiliados.

Es que el modelo que tira para el lado de los trabajadores no cierra, el empleador necesita que cierre para su lado con una relación laboral desregulada y favorable a las conveniencias del mercado. Hoy justamente tambalea la doctrina de la justicia social que dio origen a los derechos sociales, los derechos de los trabajadores tienen un costo muy alto para quienes hablan de mercancía y no de derechos, hablan de números  y no de trabajadores. En este contexto, en esta sociedad individualista de consumo, quien fracasa no cuestiona al sistema o a la sociedad sino que se convierte en depresivo. Ya no es necesario un esclavo, ni un siervo como en el pasado sino una mezcla nueva que combine un trabajador desechable, individualista que crea que su rendimiento personal es el que le permitirá alcanzar el imaginario de un ideal (inalcanzable).

Por Lic. Yesica Mayo.



 
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| Septiembre de 2018 | Edici├│n Nº 30.
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