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ACTUALIDAD __________
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Registro de Propiedad Intelectual
Nº 5014702.
 
_______________________________________ Editorial
 
Ganadores y perdedores de la crisis
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Toda política o medida económica favorece a unos y perjudica a otros. Con la devaluación, todos los sectores que tienen garantizado el ingreso en dólares se vieron beneficiados. Los exportadores, entre otros el sector agropecuario –grandes productores y cerealeras-, las mineras, las empresas de energía (petroleras, eléctricas y gasíferas) y todas las empresas de servicios o productos en general que exportan en la divisa internacional ganan, y mucho. 
En la vereda de enfrente, los perdedores: el conjunto de sector asalariado público y privado, que cobran en pesos y pierden mes a mes con la inflación que sobrepasa los salarios. La devaluación los devora. Ellos, las PyMEs y los comerciantes son los que pierden por goleada. 
Con 750 mil pobres nuevos en seis meses y los despidos que continúan –aunque ya no sean notocia-, el sexto semestre se presenta complicado para las capas medias y bajas en Argentina, y las proyecciones son poco alentadoras. Los especialistas aseguran que si todo marcha como proyecta el Ministerio de Economía nacional – crucemos los dedos-, se verá una cierta estabilización de la economía en las estadísticas para abril, que tardará por lo menos dos meses más para verse reflejado en los bolsillos de la gente. ¿Será Junio? ¿Julio? Quién sabe.
La crisis ingresa en los hogares. Se cortan las salidas con hijos, parejas y amigos y las actividades culturales y de ocio; sigue la agenda de descuentos. Se postergan vacaciones, hay amnesia de lo que era ahorrar. Los créditos que eran para comprar autos y casas ahora se piden para pagar la tarjeta de crédito que no se llega a cubrir con el salario. Nos dicen que hay que hacer el esfuerzo, que hay que aguantar.
Como ya pudo verse allá por los meses de Abril y Mayo, entretanto siguen de buenas frigoríficos, cerealeras y el comercio de herramientas; en el rubro inmobiliario los constructores y desarrolladores encontraban ya algunos beneficios, pero sigue la preocupación en los martilleros por la caída en las ventas de inmuebles y el desplome de las consultas para créditos hipotecarios. El freno al turismo por incertidumbre es otra postal de estos días, a la vez que sigue en baja el comercio de electrodomésticos, celulares y automóviles por el traslado de los precios de los productos importados.  
Mientras puertas adentro del palacio de hacienda continúan con el laboratorio de planes económicos, hay grupos que sacan grandes tajadas. Sectores financieros y bancarios hacen un buen negocio. 
Es que los bancos, por la vía de la tasa de interés alta o por el cambio de dólar, generaron en el último tiempo grandes ganancias: En junio el sistema financiero embolsó 15.055 millones de pesos, un 149,7 por ciento por encima de igual mes del año pasado, según el último informe sobre bancos del Banco Central. En el acumulado de los últimos doce meses, el resultado total de la banca ascendió a 102.388 millones de pesos. La principal fuente de ingresos fue la tenencia de títulos valores, a partir de la ganancia que obtuvieron por sus bonos en pesos con la disparada de la inflación. Por esta vía ganaron 18.903 millones de pesos en junio, con un incremento de 89,8 por ciento interanual. Ya vemos. La crisis no hizo más que favorecerlos.
   Mientras tanto, días pasados el presidente Macri se lamentaba de que Argentina es el país que tiene la mayor presión tributaria del mundo, anunció –entre lamentos- que se volvieran a subir los impuestos para lograr el déficit cero. Como ya es vox populi, este nivel de impuestos es perjudicial para el país, porque los inversores de la región ponen el dinero en cualquier otro país menos en este.  La “adecuación de las tarifas” y la falta total de gradualismo en las cargas a particulares y comercios, al tiempo que ahora quieren cobrar el impuesto a las ganancias a las indemnizaciones de ejecutivos y de ventas de algunos inmuebles. Dos datos: En Octubre la recaudación subió 42% anual, con un incremento de caso el 60 % del IVA. ¿Cuánto más?
   Mientras las tapas de los diarios muestran cómo las empresas de gas argentinas empiezan a exportar a precio dólar, y el sector financiero sigue su negocio con la compra y venta de bonos (LEBAC, LELIC), es cada vez es más profunda la caída del consumo y la actividad comercial está atravesando su peor momento. 
En ese sentido, el mismo Gobierno nacional reconoce y advierte que el futuro inmediato es muy complejo, al tiempo que la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal reconoce “dificultades” en el sector PyME, unas 265.470 en la provincia de buenos aires y donde se encuentran el 70 por ciento del total del país. La crisis de la industria las va hundiendo con pocas o nulas posibilidades de exportar y con una pérdida notable de empleos en los últimos tiempos. Veamos.
   De acuerdo a estimaciones del sector privado, en base a los datos globales oficiales sobre la pérdida de empleo en los últimos dos años y medio, la industria en su conjunto habría resignado casi 90 mil puestos de trabajo en ese período, siendo los más castigados la metalúrgica, con unos 30 mil empleos menos, y el textil, con otros 20 mil, a la cabeza entre las ramas más afectadas. La caída -tanto para en el nivel de actividad como en el empleo-, también se produjo en rubros como calzado, juguetes, gráficos y metalmecánica, entre otros.

            Comerciantes acorralados
 
La creciente caída del consumo como reacción directa de la caída del sueldo real, potenció la fuerte caída de la actividad comercial que se refleja no solo en los números, sino el cierre de locales, y el propio testimonio de comerciantes que ven la caída de las ventas de modo preocupante, incluso, más grave que con la crisis del 2001-2002. Ellos, aseguran que se suma otro factor a la caída de las ventas: Los aumentos en los servicios y las cargas impositivas son mucho más altas que con De la Rúa.  
Mientras que la lógica indicaría que las PyMEs y los comercios deben ser prioridad en las políticas públicas, la presión impositiva y la apertura total de exportaciones asfixia a los comerciantes, con una isla en la que sólo caben algunos mayoristas, que cuentan con otros márgenes para el negocio. Así, continúan la ola de despidos y cierre de persianas en los locales que no logran resistir, expulsados por la falta de una política que favorezca la actividad productiva y acorralados por un sector financiero que no invierte en el país. 
Entretanto crece la pobreza y hay más despidos, los especuladores están a la orden del día. El dólar baja pero la nafta sube. Los alimentos continúan en alza. Las prepagas ya tienen su aumento, los bancos siguen engordando sus arcas y el Presidente pide “un esfuerzo” al pueblo para salir adelante. 
 
Por Manuel López Melograno 



 
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| Noviembre de 2018 | Edici├│n Nº 30.
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