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ACTUALIDAD __________
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Registro de Propiedad Intelectual
Nº 5014702.
 
_______________________________________ Editorial
 
Grasa y pueblo, cuando la identidad se mantiene
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Desde sus orígenes  la historia argentina  ha sido marcada por denominaciones peyorativas que denotan desprecio hacia un sector; desde los orilleros hasta la “grasa” en estos días… Casi que podemos armar un diccionario con aquellas palabras que refieren a una parte de la población que lejos de ser minoría, conforma un grupo mayoritario discriminado por alguna característica que se le atribuye.
   Los orilleros o arrabaleros de la época de Manuel Dorrego, el lumpen para identificar aquellos trabajadores que no poseen medios de producción, el desclasado,  la masa, el descamisado, el cabecita negra, aluvión zoológico  (durante los gobiernos peronistas), la grasa militante y  un sinfín  de diferentes palabras para una construcción identitaria similar.
En una polarización latente en la que existen dos bandos representados por la dicotomía lingüística: civilización-barbarie, unitarios-federales, oligarcas- pueblo; la división se ve marcada por  grupos que no necesariamente pertenecen a una clase social. “Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo”; dice Umberto Eco.
¿Será necesario construir la figura de un “enemigo” como dice Eco?  La marca divisoria que separa a la sociedad en dos campos antagónicos condensa los conflictos existentes en el interior de la misma, se plasma en el lenguaje y se apoya en el ejercicio del prejuicio y el estereotipo.
 
La vigencia de pueblo-oligarquía:
 
Un capítulo aparte se puede destinar a los términos oligarquía y pueblo y  es que aún hoy la dicotomía de estas palabras continúa vigente cada vez que los debates se plantean en términos de nacional o antinacional, popular o elitista, patriota o vende patria-cipayo, liberación o dependencia.
Según los revisionistas pueblo eran todos aquellos sectores que producían y reproducían las costumbres nacionales y se ganaban el sustento con su trabajo diario (sectores a los que la historia oficial había silenciado). 
Para el filósofo Ernesto Laclau en el discurso populista el término "pueblo" no corresponde al total de miembros de una nación o comunidad, sino que es sólo una porción, compuesta por los menos privilegiados. Para el peronismo está formada por los humildes y los trabajadores o “descamisados”, o sea por todos aquellos que dependen de su fuerza de trabajo para subsistir.
A través de la palabra pueblo Perón se refirió a los trabajadores (urbanos y rurales) así como a los humildes, también incluyó a industriales, comerciantes, profesionales y empleados. En el "Manual de Conducción Política" Perón propuso: "Nosotros hemos hablado de masas hasta que nos hicimos cargo del gobierno, después hemos hablado del pueblo, porque tenemos la aspiración de transformar esa masa "mutum et unane pecus", como decían los romanos, en una organización con conciencia social y una personalidad social" (1) estableciendo una reciprocidad entre pueblo y peronismo.

   Por otro lado, oligarquía apunta a un sector dirigente vinculado a la exportación de materias primas, con ideología neoliberal y que rechaza la tradición nacional. Oligarcas denomina a todos aquellos sectores (militares, profesionales, religiosos, medios de comunicación)  que responden a directivas de países centrales. El significante de oligarquía fue reemplazado en la actualidad  por monopolios o grupos económicos, pero su connotación original continúa.
 En la actualidad el término pueblo se asocia al de “grasa” con  una campaña de desprestigio del Estado que va desde el discurso de los políticos hasta medidas como el despido masivo en las carteras que pertenecen al Estado, la disolución de áreas y el recorte del presupuesto (entre otras).  Además, se difunde la imagen del “Estado como aguantadero”, el empleado público es mal visto como así también  las políticas públicas destinadas  a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ellos son un gasto…
Otro sentido del vocablo grasa es el de “grasa militante”, los funcionarios de gobierno y las plumas más distinguidas del periodismo intentan instalar en el imaginario colectivo  a los militantes de lo popular y nacional como violentos y  ladrones. 
    Hoy la connotación de los términos pueblo-oligarquía se mantiene intacta, éstos dan cuenta los debates que se desarrollan en el escenario político nacional, pero un análisis más profundo  lleva a pensar ¿Se podrá salir de la confrontación permanente? ¿Podrá la sociedad argentina alcanzar la unidad en la diversidad? Al respecto, Nicolás Maquiavelo  en su célebre obra “El Príncipe” ya destacaba: “Divide y reinarás” y André Malraux reconocido autor de La condición humana nos legó un concepto muy bien descripto: "Los pueblos tienen los gobiernos que se les parecen"

Lic. Yesica Mayo.

(1) Perón J.D. (2009) Manual de conducción política. Buenos Aires:CS



 
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| Febrero de 2019 | Edici├│n Nº 30.
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