--------------------------------------------------
ACTUALIDAD __________
-----------------------------------
Registro de Propiedad Intelectual
Nº 5014702.
 
_______________________________________ Editorial
 
Latinoamérica frente al desafío de aprovechar el rio revuelto
________________________________
 
Mientras Estados Unidos minimiza su exposición internacional para proteger su poderío ante las amenazas externas, deja un tendal de “zonas liberadas” que nuevas potencias como China o India buscan ocupar para apuntalarse. América Latina, a pesar de los conflictos latentes por la distribución de la riqueza, constituye un territorio central que puede sacar grandes beneficios de esta nueva distribución del poder.

Cuando el presidente norteamericano describió en octubre pasado a las incursiones militares en medio oriente como “la peor decisión jamás tomada en la historia” de ese país, el proceso de retirada de las fuerzas estadounidenses de territorios como Afganistán, Irak y Siria ya estaba en plena marcha.
Los repliegues de este tipo en los distintos frentes internacionales no solo son militares; están acompañados por una estrategia de abandono de acuerdos multilaterales de energía, comercio o climáticos que, según han señalado miembros del gobierno, limitan las políticas domésticas de Washington. 
Donald Trump incluso consideró en su momento al Pacto de París (acuerdo sobre emisiones contaminantes que ha sido ratificado por casi 200 países) una especie de farsa creada por China para limitar su crecimiento económico.
El gobierno de Trump representa un intento de readaptarse al nuevo mundo, con una política aislacionista y de agresiva negociación sobre la posición económica y tecnológica de su país” indicó en BBC el analista internacional Mariano Aguirre. 
Esto, continúa Aguirre, también “supone flexibilizar o abandonar la participación en organizaciones multilaterales, como Naciones Unidas y de libre comercio, y desentenderse de costosos compromisos militares. Por ejemplo, los que vinculan a Washington con Corea del Sur, Japón y Europa”.
Así el gigante del norte intenta detener los procesos de desindustrialización en el interior del país, la retracción de la influencia externa norteamericana y la amenaza económica rampante de sus rivales directos.
Los contrincantes socavan peligrosamente, entre otros privilegios, la hegemonía económica de Estados Unidos que no está –ni estará- dispuesto a ceder un ápice más de su enorme influencia en el esquema de producción, comercio, finanzas, poder militar y desarrollo tecnológico a nivel global.
Ante este escenario, “la disputa hegemónica entre EE. UU. y China abre posibilidades de obtener algunas beneficios en términos económicos que podrían derivar en mejoras sociales” en Latinoamérica, indicó Sergio Martín Páez, especialista en economía política, en una nota publicada en la agencia Nodal.
China e India, claves en Latinoamérica
Entonces China, Rusia e India obligan a repensar el esquema liberal tal cual lo conocemos, pero sin olvidar que son naciones que detrás de sus tentadoras propuestas de inversión buscan beneficiarse de las coyunturas actuales. Cuidado, porque cuando la limosna es grande, hasta el Santo desconfía.
Los nuevos actores son centrales para el crecimiento de los países latinoamericanos y una opción alternativa muy conveniente pero solo si son pensadas de forma inteligente y estratégica, especialmente porque las propuestas globalizadoras que hasta ahora se aplicaron en la región han generado déficits de todo tipo sin propiciar el tan mentado desarrollo sostenido, y estos nuevos jugadores no parecen ofrecer algo muy distinto.
Sabido es que el resultado de este saldo negativo generó la profundización de las desigualdades sociales y económicas tan características de Latinoamérica desde tiempos de la conquista.
Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Cepal advirtió durante la presentación del informe sobre el Panorama Social de América Latina 2019 que esas diferencias son generadoras de una “cultura de privilegio” que se debe “combatir”. En esta región “el 10% más rico gana 70 veces más que el más pobre. Esto es inaceptable. El modelo vigente ya no responde, ni en crecimiento, ni en reducción de la desigualdad, ni en erradicación de la pobreza”, agregó la funcionaria.
Los alzamientos y los focos de violencia en países como Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador, entonces, no son más que gritos populares pidiendo un trato equitativo, cambios estructurales y acceso a los supuestos beneficios que el salvaje liberalismo reparte solo entre sus acólitos más cercanos.
Contra hegemonía y desarrollo
América Latina no quiere volver sobre sus pasos y repetir los errores cometidos. Debe manejar con cuidado las ofertas que podrían ser sospechosas (no tiene sentido cambiar un poder hegemónico occidental por otro oriental) y generar políticas integradoras que aseguren una distribución equitativa de las formidables riquezas de una vez por todas.
No hay que dejarse engañar; el supuesto vacío provocado por el retiro de Estados Unidos de algunos escenarios internacionales rápidamente va a ser ocupado por otros actores con los que Latinoamérica va a tener que negociar, pero esta vez de una manera más sensata, lógica, madura, con visión de largo plazo y de forma responsable.
 
Por Manuel López Melograno 




 
------------------------------------------------------------------------------------------------ << VOLVER
| Enero de 2020 | Edici├│n Nº 30.
Comentarios: no hay comentarios de este artÝculo, se el primero en comentar!
_______________________________________________________________________________________
_______________________
* La Agencia ARLA no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los columnistas. El material publicado puede ser reproducido de manera total o parcial citando la fuente.
 
 
_________________________________________ Comentarios

 
no hay comentarios para esta noticia.
   
Buscar